La Ascensión del Señor

Del Opus Dei
La Ascensión del Señor

Este domingo celebramos esta fiesta sobre la que el Papa Francisco explicó: «Mirar a Jesucristo, que asciende a los cielos, es una invitación a...

Decenario al Espíritu Santo

Del Opus Dei
Decenario al Espíritu Santo

El Decenario al Espíritu Santo nos prepara para la fiesta de Pentecostés. Reunimos varios textos y audios de san Josemaría, quien tenía la costumbre...

Últimas Publicaciones

El Poder del Servicio: Felicidad hecha en Casa

El Poder del Servicio: Felicidad hecha en Casa

“El Poder del Servicio: Felicidad hecha en Casa” fue el tema del III Encuentro de la Hospitalidad del Caribe donde participaron escuelas hoteleras de Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico y Costa Rica el pasado mes de junio de 2016.

Textos espirituales

Vosotros sois la luz del mundo

Vosotros sois la luz del mundo

La fe es un regalo de Dios que nos cambia la vida. La serie de editoriales que ahora comenzamos con el título “La luz de la fe” —dirigida a creyentes, vacilantes y no creyentes abiertos a Dios— desea ayudar a descubrirlo, y a compartir el hallazgo.

Semana Santa: Nos amó hasta el fin

Semana Santa: Nos amó hasta el fin

La Semana Santa es el centro del año litúrgico: revivimos en estos días los momentos decisivos de nuestra redención. La Iglesia nos lleva de la mano, con su sabiduría y su creatividad, del Domingo de Ramos a la Cruz y a la Resurrección.

Mensaje del día

"Que sepamos abrir el alma"

«Tota pulchra es Maria, et macula originalis non est in te!» –¡toda hermosa eres, María, y no hay en ti mancha original!, canta la liturgia alborozada. No hay en Ella ni la menor sombra de doblez: ¡a diario ruego a Nuestra Madre que sepamos abrir el alma en la dirección espiritual, para que la luz de la gracia ilumine toda nuestra conducta! –María nos obtendrá la valentía de la sinceridad, para que nos alleguemos más a la Trinidad Beatísima, si así se lo suplicamos. (Surco, 339)

No me abandones, Señor mío: ¿no ves a qué abismo sin fondo iría a parar este pobre hijo tuyo?

–Madre mía: soy también hijo tuyo. (Forja, 314)

Asoma muchas veces la cabeza al oratorio, para decirle a Jesús: ...me abandono en tus brazos.

–Deja a sus pies lo que tienes: ¡tus miserias!

–De este modo, a pesar de la turbamulta de cosas que llevas detrás de ti, nunca me perderás la paz. (Forja, 306) «Nunc coepi!» –¡ahora comienzo!: es el grito del alma enamorada que, en cada...