Marangatú: poder en las manos de las mujeres de Luján

En los Talleres de Marangatú (Luján, Argentina) se ofrece capacitación laboral para mujeres. En casi 30 años de existencia, más de 4.000 inscritas han aprendido una ocupación y han gozado de la amistad.

Iniciativas sociales

Desde hace 28 años, en Marangatú se ofrecen talleres de capacitación en oficios para mujeres que viven en la zona. Se desea facilitarles así una mejor salida laboral, contribuyendo con el desarrollo de la comunidad. El objetivo principal es capacitar a las mujeres de pocos recursos de Luján a través de una formación integral: en lo profesional, cultural, humano y espiritual.

Ya son miles de mujeres las que han egresado de los talleres de Marangatú. Recientemente, el 7 de junio de 2017, algunas de ellas acudieron, emocionadas y agradecidas, al evento en el que se inauguró la calle que lindera los talleres con el nombre "Beato Álvaro del Portillo".

En ese entonces san Josemaría decía ‘Cuando me vaya me quedaré a los pies de Santa María de Luján, ahí dejo mi corazón.’, Y así fue. Aquí se quedó entre nosotros.”

Así lo cuenta Maria Eugenia, una de las asistentes:

«10:30 de la mañana y todo parece listo en Marangatú. Empieza el acto. Rodeando el monolito con la inscripción del nombre del beato se encuentran el arzobispo de Mercedes-Luján, Mons. Agustín Radrizzani; la Secretaria de Políticas Sociales de la Municipalidad de Luján, Mónica Issouribehere; la Coordinadora de Talleres Marangatú, Zunilda Cavasin; Silvia D'Imperio, representante de la asociación ICIED; el vicario del Opus Dei en Buenos Aires, padre Fabricio Melchiori; el padre Diego Piccardo, y un grupo de alumnas y profesoras.

Comienza a hablar el padre Fabricio, y recuerda que un día de otoño como este, precisamente un 12 de junio de 1974, llegaban en romería a Luján san Josemaría y el beato Álvaro para honrar a la Madre de Jesús: “En ese entonces, san Josemaría decía ‘Cuando me vaya me quedaré a los pies de Santa María de Luján, ahí dejo mi corazón’. Y así fue. Aquí se quedó entre nosotros”.

No sólo dejó su corazón en Luján, sino que transformó el de miles de argentinos y argentinas que, por el impulso de la vida y las palabras de san Josemaría y del beato Álvaro, se sintieron movilizados a poner en marcha iniciativas sociales, educativas y de capacitación profesional, que pudieran resolver de manera concreta las necesidades de la gente, especialmente de los pobres y de los enfermos, de los que más sufren. Una de ellas fue Talleres de Marangatú.

"Damos gracias a Dios -continúa el padre Fabrizio-porque son cerca de 4.000 las mujeres que ya recibieron cursos y capacitación sobre arte, técnicas de tejido artesanal, gastronomía, acompañamiento de personas y corte y confección".

"Qué alegría escucharlas cuando nos cuentan que pudieron sacar adelante un emprendimiento personal, que sus familias se sienten orgullosas de ellas; qué emocionante descubrir que cada una, en su ambiente, se convierte a la vez en transmisora, compartiendo con otras lo que aprendió en los Talleres de Marangatú”, finaliza el padre Fabricio, a lo que le sigue una serie de aplausos que transmiten la emoción y la alegría de formar parte del proyecto.

La Coordinadora de los Talleres, Zunilda Cavasin, participa en este proyecto desde los inicios en 1989 y cuenta que profesoras y alumnas trabajan en un clima de amistad y compañerismo que las une como un lazo invisible, y agrega: “El objetivo de los Talleres es que cada una se convierta en formadora y transformadora del lugar en donde se encuentra”.

Los Talleres Marangatú son iniciativa de ICIED, una asociación que surgió hace más de 30 años con una destacada impronta social: “Trabajamos con absoluta seguridad de que la promoción de la mujer no solo la beneficia a ella sino también a todos los que comparten su vida, su familia y la comunidad”, afirma Silvia D’imperio, representante de la Comisión Directiva.

Recordó también algunas otras iniciativas que lleva adelante ICIED como el Centro de Salud, Nutrición y Desarrollo Social en González Catán (partido de La Matanza); el CECAM, un centro de educación y capacitación para la mujer en Derqui (partido de Pilar); Impulso Social, organización destinada a coordinar al capacitación y acción de estudiantes y jóvenes profesionales en voluntariado social, entre otras.

Finalmente, Mons. Radrizzani descubre la placa que dice: “Beato Álvaro del Portillo, Obispo, sirvió a la Iglesia difundiendo el mensaje de la santificación del trabajo que aprendió del fundador del Opus Dei” y da la bendición diciendo:

“Beato Álvaro del Portillo, Obispo, sirvió a la Iglesia difundiendo el mensaje de la santificación del trabajo que aprendió del fundador del Opus Dei”

“Oh Dios, que a través del Beato Álvaro nos animaste a repetir muchas veces ‘Corazón dulcísimo de María, prepáranos un camino seguro’, te pedimos que sepamos acudir siempre a Nuestra Santísima Madre, particularmente aquí en Luján y que nos guíes hacia Jesús, principio y fin de todo lo bueno, y nos ayudes a perseverar hasta el final en el camino comenzado”, reza el prelado.

De esta manera se cierra el acto y, con un café y un alfajor de chocolate en la mano, entramos a conocer los Talleres de Marangatú.

En el taller de pintura está Mercedes. Le pregunto por lo que está haciendo y nos ponemos a charlar. Me cuenta que pinta cuadros y que algunos los vende: “Así que a pesar de tener la edad que tengo, y cobrar una jubilación, es algo que me ayuda económicamente también".

Mi curiosidad quiere saber qué es lo que le gusta de estos talleres, qué encuentra aquí que la motiva a venir... Su respuesta es profunda, me dice que a lo largo de su vida hizo muchos talleres, pero que esto es diferente: “Cada una de nosotras venimos con nuestras mochilitas, hasta la profe, y más allá de compartir el lugarcito y la pintura y la pasión por lo que nos gusta hacer, compartimos nuestras vivencias, nuestras felicidades y errores, compartimos todo”.

“Yo encuentro en Marangatú contención y ganas de seguir adelante, muchas ganas de seguir adelante..."

Sigue la charla y comenta, con una mezcla de dolor y alegría a la vez, que después de que falleció su marido, uno de sus hijos estuvo 23 días en coma inducido por un problema de salud: “El respeto, el cariño, y la contención que recibí de parte de todas, fue lo que me ayudó a no caer”.

Se hace un silencio, y sigue: “Yo encuentro en Marangatú contención y ganas de seguir adelante, muchas ganas de seguir adelante...". Me vienen a la mente ese "Vayan para adelante", que el Papa propuso a los jóvenes en Río de Janeiro y se me ocurre que Mercedes es un ejemplo y que al Papa seguro le gustaría conocerla y escuchar su historia.

13:30. Me voy de Marangatú. Busco en mi libreta las palabras que dijo hace unas horas el padre Fabricio y leo: “El beato Álvaro nos animaba a no ser indiferentes, a ser siempre signo más, signo de amor y de entrega”. Me quedo pensando… Signo más: eso es Mercedes, eso es Marangatú».