Falleció la primera Supernumeraria del Opus Dei en Costa Rica

El día 7 de agosto de 2017 falleció Isabel Terán de Artiñano, la primera Supernumeraria del Opus Dei de Costa Rica

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El día 7 de agosto de este año, un día antes de cumplirse los 58 años de la llegada de los primeros miembros del Opus Dei a Costa Rica, falleció Isabel Terán de Artiñano, la primera Supernumeraria del Opus Dei de este país.

Isabel Terán Ferrer nació el 2 de febrero de 1924, proveniente de un hogar cristiano. Se casó con Antonio Artiñano, con quien tuvo 4 hijos: Antonio, José Ignacio, María Elena y Rosa Mary. Ella y su esposo constituyeron una empresa familiar que fue una fuente de trabajo para muchos costarricenses.

Isabel se caracterizó por ser una persona muy alegre y siempre dispuesta a sacar adelante tareas de servicio en beneficio de la mujer. Fue miembro activo del llamado Comité Cívico. Era muy valiente para defender la verdad y para pedir a los responsables de la vida pública que fueran servidores leales de su país.

Conoció el Opus Dei el 31 de agosto de 1959. Fecha que la marcó para siempre. Acostumbrada a ser muy generosa, descubrió que la Obra no venía a pedirle a que diera limosna, o a ser buenecita. Venía a animarle a que se diera ella, a que luchara por ser santa en la vida ordinaria, encontrando a Dios en su familia, en sus labores, sirviendo a la sociedad.

El 11 de noviembre de 1959 pidió la admisión como Supernumeraria. El 18 de diciembre de 1960, llegaron las primeras mujeres del Opus Dei a Costa Rica. Fueron recibidas por Isabel, quien, junto con Ligia Herrera, María de Rohrmoser, Viela Cristina de Echeverría y otras señoras, habían preparado lo que pronto sería la Residencia Universitaria Veragua.

Desde el primer momento se dedicó con generosidad y energía a difundir el mensaje de la Obra -la búsqueda de la santidad en medio del mundo- entre familiares y amistades y a sacar adelante muchas tareas apostólicas que hoy cuentan con la solera propia de años de trabajo y beneficio para el país. Se podría decir que Isabel formó parte de los inicios de muchas labores que, además de la Residencia Veragua, el Opus Dei desarrolla en beneficio de la familia, tales como la Academia de Alta Cocina Guaitil, el Centro de Convenciones Pedregales, Instituto Profesional Femenino La Pradera, el Proyecto Educativo Surí y el Club Lari. También apoyó otras actividades del Opus Dei en Estados Unidos; por ejemplo, colaboró con la sede de Rosedale Center que nació con el fin de ayudar con tutorías a muchachas del Bronx en Nueva York, para que pudieran terminar sus estudios; Centro que actualmente cuenta, además, con otros programas educativos. Así, se le fue presentando delante un panorama enorme, haciendo el bien a muchas personas, siempre con un corazón abierto a todos.

Un momento muy especial para Isabel fue el encuentro con San Josemaría en 1963. Contaba cómo, en la conversación que sostuvieron, ella le externó la preocupación de no poder ser fiel hasta el final por considerarse una persona muy “rebelde”. El Padre -como le llamaban muchas personas que participaban en las labores del Opus Dei- la tranquilizó y le recomendó que acudiera a la Virgen, asegurándole que sería fiel. Estas palabras le ayudaron toda su vida.

En la última etapa de su vida, aunque tenía problemas para comunicarse, hacía el esfuerzo para expresar con viva alegría la gran bendición que había sido que el Opus Dei viniera a Costa Rica y del maravilloso camino de santificación que Dios le proporcionó con el espíritu de la Obra.

Así murió a los 93 años una mujer que dio generosamente su vida, sin hacer distingos de personas, sonriente, alegre, con el buen humor propio de una hija de Dios.